Paula Ormaechea: “Llegué a pensar en no jugar más”

La tenista argentina habló en exclusiva con Equipo Cero

Equipo Cero Tenis

Paula Ormaechea, de 25 años, alcanzó en 2013 el puesto 59 de la clasificación de la WTA. Tras una larga batalla contra las lesiones, que la hizo descender en el ránking, ganó a fines de julio el 25K de Baja, Hungría.

—¿Cómo te sentiste tras ganar ese torneo?
—Siento felicidad pura. La verdad es que me largué a llorar de emoción, de felicidad, pero también lloré por todo lo que pasé en estos meses y últimos años complicados. Volver a poder ganar un torneo para mí es super importante.

—En Instagram subiste una foto con la frase: “Gracias al deporte por darme tantos cachetazos, pero más que nada por enseñarme”. ¿Cuáles fueron esos cachetazos y cuáles esas enseñanzas?
—Imaginate que a mí me tocó conocer un nivel muy alto, jugar los mejores torneos del planeta, y después de ahí bajar a la nada, a jugar torneos que son la nada misma. Fue un cachetazo, pasar de tener equipo armado y entrenador a tener que estar de nuevo sola, no tener un peso, rebuscármela de vuelta como pueda y que la gente me ayude con lo que no puedo pagar. Son cosas difíciles, uno por ahí ve lo lindo pero fue muy difícil. Aprendí. Esta semana o estas últimas semanas, antes de ganar el torneo, veía una diferencia mía dentro de la cancha. Vi un crecimiento en cuanto a conocerme y a aguantar más. En un momento llegué a pensar en no jugar más, estaba sufriendo mucho el tema de estar sola, de no poder tener alguien que me ayude o acompañe. Es la primera vez en mi carrera que llegué a pensar eso. La estaba pasando muy mal. Estas últimas semanas empecé a pensar de otra manera. Este año jugué muy poco, seis torneos nada más. Me lo venía tomando tranquila. Cambié y lo veo de otra manera.

En un momento llegué a pensar en no jugar más, estaba sufriendo mucho el tema de estar sola, de no poder tener alguien que me ayude o acompañe.
—¿Volverías a elegir ser tenista?
—Creo que sí, hay más días tristes que felices pero al fin y al cabo me comparo con chicas de mi edad que no hacen deporte o no juegan al tenis y creo que he aprendido mucho. Así como me ha dado cosas muy malas me dio muy buenas y me voy a quedar con eso, siempre.

—¿Dentro de las cosas buenas está jugar la Fed Cup? ¿Qué te genera representar a Argentina en este torneo?
—Jugar con Argentina es algo hermoso. Llegar a representar a tu país en el deporte que hagas es lo más, para cualquiera. La Fed es también como el Mundial de fútbol, aunque no tiene la misma importancia porque se juega todos los años, eso le quita un poco, pero lo miro y estoy agradecida a la vida, por más que me tocaron muchas cosas duras la verdad que me me dio un montón. También haber jugado los Panamericanos. Me encantaría algún día... no sé si unos Olímpicos sería mi sueño máximo, pero me encantaría poder vivir esa experiencia y jugar con Argentina.
Jugar con Argentina es algo hermoso. Llegar a representar a tu país en el deporte que hagas es lo más.
 —¿Qué pensás que hizo que vos puedas llegar a ser profesional y otras tenistas argentinas con ese sueño no?
—Fue siempre mucho sacrificio. Lo que me diferenció y diferencia es lo que yo le entregué al deporte. Para mí fue mucho tiempo, por muchos años respiré, comí y descansé tenis, nada más. Todo era en base a eso. Fue muy duro y es la única manera de trabajo. También tuve una familia que me apoyó muchísimo, no en lo económico porque no tenían la posibilidad, pero la familia es recontra importante. Pensá que a los 13 años, con el dolor que habrá tenido, mi madre me dejó irme de mi casa para perseguir mi sueño. Aceptaron que deje de estudiar, fueron muchas cosas. Entendieron que era el momento, la situación lo requería, eso fue muy importante para mí. En mi casa nunca sobró nada y mis hermanas siempre se bancaron que lo poco que había siempre iba para mí. Tener una familia así me ayudó muchísimo, si mi hermana hubiese sido rebelde y hubiese dicho: “Yo también quiero” no hubiese habido suficiente, mi papá no hubiese utilizado la cantidad de horas que usó para entrenarme y ayudarme a salir del lugar de dónde somos. En Sunchales no había posibilidad de que yo fuera tenista si no fuese por todo lo que hizo él. Fue un conjunto de todos. Son verdaderamente muchos factores, pero mucho sacrificio. Eso fue muy fuerte. El amor y la dedicación que yo le di hizo la diferencia, obvio, pero gracias a ellos yo pude ser lo que soy.
A los 13 años, con el dolor que habrá tenido, mi madre me dejó irme de mi casa para perseguir mi sueño.
—¿Qué papel tuvo la AAT en tu desarrollo? ¿Ayuda a las jóvenes tenistas?
—En cuanto apoyo, lo de la Asociación fue muy chico, en la primera etapa de junior cuando daban unas becas, pero hace muchos años. Pasó bastante tiempo, después nunca más. Siempre se dijo que no había plata, no me gusta mucho hablar sobre ese tema, pero si no hay más apoyo del lado de ellos se va a complicar cada vez más. Me acuerdo una vez que me había quedado sin nada, sin sponsors, y había recurrido a ellos y me dijeron que me iban a ayudar, no me acuerdo ni que dirigencia era, pero nunca llegó la ayuda. Hasta el día de hoy sigo esperando la ayuda. No sobran las jugadoras en Argentina como para descuidar lo poco que tenemos. No juegan un papel muy fuerte. Espero que cambie, no por mí, que de última tengo una carrera más armada, sino por el futuro.
No sobran las jugadoras en Argentina como para descuidar lo poco que tenemos.
—Hablando de futuro, antes mencionaste los Juegos Olímpicos. ¿Ese es tu sueño? ¿Jugar unos Juegos Olímpicos?
—Mi sueño hoy por hoy es poder volver a tener un equipo como el que alguna vez tuve: armado y formado, porque eso quiere decir que me volvió a ir bien.

—¿El título de Hungría te puede ayudar a eso?
No, necesito mucho más. Estamos hablando de volver a jugar al nivel que jugué alguna vez. Creo que lo puedo volver a hacer. Se tienen que dar un par de situaciones, voy a seguir peleando, seguro, mientras tenga cartuchos voy a seguir intentando. Pero no es fácil poder volver a jugar a ese nivel.

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